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Avala tiene como único principio activo la Cimicifuga racemosa, un fitofármaco con efecto modulador selectivo de los receptores de estrógeno (SERM).
Avala está indicado en el tratamiento de síntomas neurovegetativos de la menopausia como sofocos, sudoraciones, dificultad para conciliar el sueño, cansancio, nerviosismo y cambios de ánimo.
Además, Avala tiene una muy cómoda posología, por lo que es un tratamiento muy fácil de cumplir. Sólo una cápsula al día, y sus
efectos se notan en unas pocas semanas.
La Cimicifuga racemosa es una planta originaria de Canadá y de la costa atlántica de Estados Unidos que crece silvestre en bosques con suelos ricos en humus y en laderas con poca vegetación, en zonas templadas. Fue empleada con frecuencia por los indios norteamericanos para tratar las irregularidades menstruales y facilitar el parto.
En 1828, la Cimicifuga racemosa fue incorporada a la práctica médica por sus propiedades antihipertensivas, sedantes, febrífugas y antiinflamatorias en casos de procesos reumáticos. En 1860, ya en Europa, empezó a tomarse muy en cuenta por el ambito médico. Entre 1950 y 1960 se reportaron 1.738 casos documentados a través de publicaciones ginecológicas.
Un estudio más reciente, realizado en 1982, registró que un 80% de las mujeres veían reducir los síntomas de la menopausia al ser tratadas con un extracto estandarizado de Cimicifuga racemosa.
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